
Con Alfaguara fuimos a presentar Quique Hache al Colegio San Agustín El Bosque. Debo remarcar el gran interés, disposición y organización de los alumnos de séptimo básico. Fue una jornada muy entretenida en la que nos sentimos muy bien recibidos.
Critica a Celeste Buenaventura, por Rodolfo Schmauk en su blog “Rodolfo en la vida real”.
Celeste Buenaventura, La Hija del Trauko
por Rodolfo Schmauk
Sinceramente, no estaba dentro de mis planos comprar este comic, ando ahorrando y seleccionando a dedo las nuevas lecturas para comprar, teniendo tantas cosas en espera. Sin embargo, me la topé por ahí a buen precio, vi que era un trabajo de calidad y como igual uno siempre apoya al comic nacional, más aún cuando es de gente que conoce y tiene de contacto de facebook, lo compré.
Primero, remarcar lo que ya dije, es un producto de calidad como objeto, sin ser de lujo. No, no tiene papel couche, pero sí de buen gramaje, en colores, buena impresión, buen empaste, tapa de cartoné, más de 60 páginas, en fin, lo que uno espera por el precio que se paga (antes de empezar a leer). De primera impresión, debo decir que es el formato que me gustaría ver en los comics chilenos. No es un tremendo libro, pero es suficientemente largo como para saciar entre entregas, y se asume como algo unitario o de números esporádicos. Las series continuadas lamentablemente no han funcionado acá, y personalmente me da lata estar pagando un papel couche para ese tipo de cosas. Formato, súper bien. Hubiera preferido quizás un borde de página, pero eso es decisión de diseño y gusto de cada uno, así que queja no es.Ahora el contenido. El dibujo y color me gustó mucho. Lo siento, en este minuto no sé separarlo como para evaluar individualmente, solo digo que me agradó. Lo mejor que le he visto (IMHO) a Gonzalo Martínez (aunque asumo que tampoco es que le haya visto tanto, de los comics de USA solo vi las imágenes que subía de vez en cuando, y Quique H aún no pasa por mis manos). Limpio, bonito, dinámico.La historia, sin ser mala, me desilucionó un poco, probablemente porque está dirigido a un público más juvenil, hasta infantil, y yo esperaba otra cosa.
Para niños yo creo que debe ser harto más agradable, y cumple bien en ese apartado, pero en mi caso le eché en falta algo más de grises y profundidad en los personajes. Por otro lado, sentí que la historia avanzaba sola, que no era una aventura de Celeste, sino una aventura donde ella estaba participando, y donde los personajes que ella conocía cargaban el peso del avance y resultado del cuento. En ocasiones ella tomaba su rol de desencadenar o solucionar los hechos, pero normalmente ella era solo espectadora a víctima, algo que debería corregirse en futuras obras de Marco, en mi opinión.
También sentí que el nombre del comic, necesario quizás para venderlo, juega en contra de la posible sorpresa de la relación del Trauko con la protagonista (aunque a pesar del misterio que quiere imponer el personaje sobre Celeste, para los lectores es algo obvio, con o sin título, lamentablemente).La historia es autoconclusiva, pero deja la puerta muy abierta a nuevas aventuras, lo que me parece adecuado, da la posibilidad de explotar el producto si funciona.Fue grato ver el nombre del gobierno grande en la portada, ojalá sigan financiando otras cosas similares. En conclusión, es un comic entretenido, pero gente más joven lo puede disfrutar más. A mi edad, lo leí muy rápido y no dejó mayor huella, pero dan ganas de que sigan saliendo productos así para las nuevas generaciones que no tienen ahora por donde empezar a leer comics.
No me deja de sorprender que luego de tres años de lanzada, Road Story continúe generando comentarios.
Ahora el diario el El Comercio de Lima publica un articulo en donde su autor, Jorge Eslava, habla de historietas, Dylan y Kerouac y desemboca en la novela gráfica en cuestión.
Pueden ver el artículo completo en este link.
El siguiente es un extracto:
“En la carretera
¿Por qué será que siempre (o casi) una enfermedad o lesión nos priva de un gran atleta y nos atiza un escritor? Así ocurrió con Jack Kerouac, que pudo ser un gran jugador de fútbol americano y terminó recorriendo las autopistas del mundo y durmiendo en hoteles de mala muerte.
Estas experiencias las glorificó en su emblemática novela “En el camino” (1957). Bajo la advocación de este libro, el escritor chileno Alberto Fuguet ha escrito el cuento “Road Story” —incluido en su libro “Cortos” (Alfaguara, 2004)—, del que se ha logrado una estupenda novela gráfica. El responsable principal es el ilustrador Gonzalo Martínez, quien ha realizado una adaptación muy cercana al efecto cinematográfico.
Su principal instrumento ha sido la plumilla, bien cargada de tinta china y conectada directamente al centro neurálgico de su talento. Lo que nos ofrece es un viaje desalentado de Simón, el protagonista, que a pesar de su buen corazón y agradable aspecto ha perdido a su mujer y las líneas de la carretera solo parecen llevarlo a un tenaz desvío.
El lector de las imágenes, joven o adulto, terminará con la garganta reseca y una nube de polvo en las espaldas.”
Fuí cordialmente invitado por el Colegio Arrayanes a hacer una presentación de la novela gráfica Quique Hache Detective tanto a alumnos como a profesores. Fue una gran oportunidad continuar verificando el interés que hay por la narrativa gráfica en las aulas de nuestro país. Mis agradecimientos al Colegio y al departamento de apoyo docente de Alfaguara.
Fuí invitado por el departamento de extensión del Colegio Nazareth/Monte Tabor a dar una charla acerca de la creación de mi reciente novela gráfica Quique Hache detective, publicada por Alfaguara.
Quiero agradecer a César Gabler, director del departamento de arte del colegio y encargado de la extensión cultural del colegio, a Nadiesda Budnevich y a los alumnos del colegio por su cálida acogida.
Texto de Alberto Fuguet para la edición Nº 8 “El Renacimiento Cool-tural de Santiago” de la revista Foco76 de Chilectra.
Gonzalo Martínez
Cuenta y canta a Santiago.
por Alberto Fuguet
Trabajé/conocí a Gonzalo gracias a Road Story, la novela gráfica que escribimos/dibujamos en conjunto, aunque debo decirlo, él fue quien se encargó del trabajo duro.
Gonzalo es muchas cosas, pero primero que nada, es un gran metropolitano, amante enfermo de las siete cuadras donde ha vivido toda su vida, el circuito Lastarria. Cree y crece en su barrio, lo dibuja, lo pasa de la historia a la historieta. Si es cierto que todos tenemos una misión, la de Gonzalo Martínez es transformar el centro de Santiago en una aventura.
Las ciudades se cuentan, se cantan y también se pueblan de dibujos imposibles con puertas a dimensiones paralelas. OK, vale, el cómic está de moda, cada vez hay más artistas haciendo cosas.
La diferencia es que Martínez está un paso más arriba, entiende que un superhéroe no necesita solo poderes asombrosos, sino también una ciudad dónde vivir. Batman tiene a Gotham, Superman a Metrópolis, Martínez –que es más héroe que ellos dos juntos y no necesita máscara–, a Santiago de Chile.
Comentario aparecido en el blog “El Sep7imo Círculo”, el 24 de Marzo de 2010.
Es moneda corriente que en la Isla Chiloé, ubicada al sur de Chile que es el espacio dónde transcurre el presente cómic, las madres solteras tiendan a atribuir sus retoños al Trauko, suerte de hombrecillo rudo que hace de las suyas en los bosques y lugares solitarios de la isla dejando embarazada a cuanta damisela se adentre en sus dominios. Dicha leyenda esta en el centro de la obra en cuestion, y parece que ese tono picaresco que la domina termina dejando de lado cualquier posible dramatización. Y es que el panteón mitologico chileno se caracteriza por dar cuenta de problemas y situaciones domésticas, a escala humana, delineando dramas intimos y desarraigados de cualquier gran conflicto existencial. Esto no quiere decir que Celeste Buenaventura sea un cómic poco serio, muy por el contrario, es una obra en la que su protagonista es acusada de un crimen. Un asesinato que involucra al hombre que ama, en un momento que es el punto en el que Celeste se abrira al gran caudal de emociones humanas ,que marca nuestro paso a la adultez, parece que Celeste se iba a encontrar con el Amor pero en el camino se atraveso la Muerte.
Y es esto último lo mejor del cómic, lo más logrado; todo empieza como un clásico encuentro en una niña de provincia, huerfana, que no esta destinada a grandes cosas en esta vida y su amigo de toda la vida: Conrado, que asiste a la universidad en una ciudad-capital. El diálogo no dice tanto como el dibujo, ese abrazo ambiguo y esas miradas cercanas que esconden grandes sentimientos, esos signos de dos jovenes que comienzan a descubrirse un nuevo mundo,para ellos hasta que otro mito picaresco se cruza en su camino: el del pillo chileno. Común es el dicho que dice la oportunidad hace al ladrón, el problema es que en Chile la ética se reduce a que si no aprovechas la oportunidad eres un idiota redomado y perteneces a otro bando, eres otra clase ser humano. Suena simple y común, sin embargo esa forma de actuar ha engendrado actos de mucha maldad. Y como decía antes, parece que la pareja iba a seguir la senda del amor pero se aparecio la muerte, pero Celeste no esta sola aparece su padre el Trauko y su mundo se expande, se abre hacía toda la mítologia local convirtiendo a Celeste de una niña común de provincia en la hija de un hombre legendario, lo que claro suena postivo, pero más que eso es complejo, y ahí esta el segundo acierto de la obra, y es que Celeste se inserta en este mundo mitologico, no como una variable mágica de su mundo sino que como variable compleja, el paso a la adultez esta marcado por la comprensión traúmatica de que el ser humano esta imbricado y conectado a una serie de poderes y variables que superan su individualidad, esto último esta representado por el panteón mitologico chilote, por las envidias y recores de personajes como la Fiura, poderes en las sombras y reencuentros familiares que Celeste sufre y comprende porque en su camino se cruzo la muerte. Conectar a un ser humano común y corriente con los poderes que constituyen nuestro mundo es motivo clásico en lo que se refiere al uso de la mitologia, la forma a escala humana que da el guión de Rauch es notable, más aún cuando construye un personaje femenino que problematiza ciertos aspectos básicos y arquetipicos en su relación con las figuras masculinas. Puede que sea una lectura para adolescentes, pero de que el cómic chileno esta mejorando, no hay duda.
Comentario de Cristián Docolomansky para el blog “Dos cafés y una mesa”
Celeste Buenaventura – Lanzamiento y Review
Desde mi regreso, muchas cosas se han movido, tanto personales, como profesionales, como en lo relacionado en el mundo del comic. Sigo dando vueltas y tumbos para estar al día, en el trabajo ya lo he logrado – espero- y dentro de las expectativas en el comic (proyectos y cobertura9 estamos a la zaga de la velocidad de crucero que tenía previos al salto del charco).
Es por esto que no es fácil para mí entregar un review tan tarde después de un lanzamiento – al que llegué tarde – pero al que pude asistir.
Largamente esperado y en las últimas semanas árduamente elaborado y sufrido en el momento de la producción en imprenta, que Celeste Buenaventura venturosamente ve la luz, siendo una obra financiada por el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, cuyos padres forzosos son mis estimados amigos Marco Rauch, editor de Mythica ediciones, el prolífico Gonzalo Martinez (los lápices más presentes del mercado, haciendo y participando en 2 o 3 Novelas Gráficas al año, más variadas colaboraciones adicionales), junto al trabajo en color de Juan Moraga y asistido por Koté Carvajal.
Al final salió todo bien y el proceso artístico de un año está ahora en nuestras manos para su lectura.
El lanzamiento, que tuvo lugar en la QUE LEO del Patio Bellavista (uno de los lugares que más me agradan visitar, a pesar de los precios, porque el ambiente “es otro” dentro de lo que uno ve en la oferta capitalina) y reunió a cerca de 30 personas. La atención fue total y la conversación post presentación – en la que estuvieron el equipo creador + Carlos Reyes – entre los asistentes mantuvo el nivel de las presentaciones que se suceden cada vez más frecuentemente. Amigos-etes-otes de distintas publicaciones apoyando lo que mejor saben hacer y lo que más les gusta. Gustazo ver a Van Alencer y a Alfaro (cuya polola era compañera mía en la U y me entintó la portada de In.jvstica…¿qué? ¿no sabéis qué es In.jvsticia??? es el post que inició (Junto a NTA esta web!!!) …
La Novela Gráfica recién la pude leer anoche y creo que a la distancia, con un marco más objetivo fue un acierto. Si bien me gusta hacer reviews así, a lo bestia, como el primero del mundo mundial, en este caso, me dí el tiempo. ¿Porqué? Por temores y porque para Marco éste es un proyecto importantísimo y muy especial. Mis temores recorren el sendero que, aún adorando tanto el estilo como la persona que es Gonzalo Martínez, me daba el temor – ahora infundado- que el arte de Gonzalo se “gastara” entre sus producciones. Mal que mal es uno de los pocos artistas con producción regular que hay en Chile y cada obra en la que participa es un acto de fe tanto para lectores de comic chileno, como difusores de él – entre los que humildemente me gustaría ser considerado como uno de los que lo difundimos. No obstante, creo fervientemente que Gonzalo ha encontrado su nicho creativo y espero que no se lo lleve ni Forcewërks, ni Alias, ni hostias… tu lugar, colega, es aqui, tu estilo es la novela gráfica chilena y donde más te reconocen será entre tus pares. (Aunque vamos, si te sale un trato jugoso con el que sea, IDW o lo que sea, tu no me hagas caso y déjame como demagogo).
Creo que a esta novela gráfica todos le han puesto un empeño extraordinario. Marco hace un guión claro, legible, que roza la fantasía de un niño inocente, pero que toca la realidad mundana de la maldad y la codicia. Una prosa adictiva porque fluye con un dibujo que eminentemente se hace propio al guión, como siempre hace Gonzalo (documentadísimo, como siempre) y que me hace pensar que es el mejor que en Chile sabe retratar al chileno medio en un comic. Como que entre el guión de Marco y el dibujo de Gonzalo se veía a Tamara Acosta y a Daniel Muñoz, o sea, el chileno medio de la televisión chilena. Y lo digo esto como un enorme cumplido, porque no es fácil que de un papel … (perdón, del Manga Studio) salga algo con identidad propia. No he encontrado a mejor dupla en el comic que entienda al chileno per-se que la dupla Rauch y Martinez.
Creo, fervientemente, que si os comento de qué va esta novela gráfica es perder el tiempo … Porqué? porque es una condenada buena lectura y aquel que haya sabido, al menos en parte, el proceso productivo,… y más que eso… el proceso emocional de Marco en este proyecto, lo comprarías sin duda… asi que hacer una crítica profunda del guión, del dibujo, del fomento y de las expectativas, creo que todos llegaríamos a la misma conclusión… Esta es una puta señora Novela Gráfica Chilena y que hay que defender con tanta hombría como la testadurez (lo digo con cierto conocimiento de causa al ser pariente lejano mío), que los hombres de Prat en el Combate Naval de Iquique.
Ojalá este tipo de proyectos perduren, sea mediante fondos gubernamentales o mediante aportes privados… no sérá una Casta De Los Metabar0nes, y nio falta que le hace… pero hay algo que me dice que Rauch-Martinez-Moraga no están mal al proponer que ESTA es la NUEVA NOVELA GRAFICA CHILENA.
Slds
Cristián Docolomansky
Interview regarding the graphic novel “Quique Hache, detective”
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Publicado en Revista Replicante
UNA PELÍCULA EN PAPEL
Road Story
Por Alberto Fuguet*
Una insignia que ostenta la obra del chileno Alberto Fuguet (Santiago, 1964) es su necesidad de narrar en múltiples formatos. La ondea como escritor, cineasta, periodista y como blogger, a medias. Reflejo de esa versatilidad es Road Story (Alfaguara, 2007): una novela gráfica de 127 páginas, dibujada por Gonzalo Martínez, que aviva el interés por un género al que en Latinoamérica se le ha restado valor más allá del cómic o la historieta.
Road Story es el viaje fronterizo del chileno Simón por el borde de Estados Unidos y México. Además de una peregrinación sin fe por el límite de sí mismo, en la que huye de su entorno: su esposa lo dejó por su mejor amigo, él desfalcó a su empresa, la de su padre, para escapar, para reencontrarse. En el camino, Adriana, freak viciosilla, boliviana made in USA, será su copiloto en ese recorrido de alto vacío e insatisfacción.
Road Story no es un compendio de monitos y viñetas inconexas, sino acaso una película en papel. Una alternativa literaria seria y al mismo tiempo visual, digna en lo narrativo como una pintura rupestre lo fue en su momento, y que sabe que al final toda narrativa es gráfica en la mente de los lectores. Reconocido como el autor de Mala Onda, Por favor, rebobinar, Tinta roja, Cortos, Apuntes autistas o el director de Se arrienda, Las hormigas asesinas, Dos horas o recientemente Velódromo, Fuguet ha conseguido la relevancia de su obra al darle voz a la frenética y desencantada sensibilidad contemporánea, más urbana y realista, virtual y no mágica, que desde hace décadas late en la vida de América Latina. Fuguet captó ese latido y lo presenta en multiformato.
—¿Qué experimentas al narrar en diversos soportes: en esencia es lo mismo? —
Igual y diferente, pero a la larga es lo mismo. Filmar es más colectivo, lo que es bueno. Pero capto que siempre termino hablando de mis temas: siento que todos mis personajes son, en el fondo, parientes. Lo común que tienen todas mis facetas es que vienen del mismo lugar. Al final, todo se trata de narrar. De crear personajes. Ahora me pillas en un momento muy raro en mi vida, en que no sé si estoy escribiendo tanto. Porque ya no me veo haciendo puros libros. Ya no me siento sólo un escritor. Pero, en mi caso, el soporte no es la historia, sino el personaje.
—¿Cómo asumes la empatía de los lectores con tus personajes? —
Creo que los personajes de los que escribo más o menos existen. O hay gente parecida. Y claro: tienen cosas mías. Siempre he pensado que soy, junto con ellos, parte de lo que llamo la hermandad cósmica: personas que no son parientes, pero que se sienten cercanas aunque sólo se conozcan por messenger, quizás, y pueden hablarse como una hermana con su hermano. ”Si alguien logra identificarse con mis personajes, pueden ser más reales, partiendo de la premisa de que no lo son. Ahora bien: creo que en la vida real las personas no tienen tan clara su historia. Uno no sabe, no tiene oportunidad de saber, en qué instante estará en crisis. O en qué momento tendrá oportunidad de salvarse. Pienso que a la gente le gustan las historias, las novelas o las películas porque tienen finales, resumen, y te fijan ese momento importante de la vida de alguien.
—¿Cómo percibes el presente y el futuro del libro impreso respecto de los nuevos formatos? —
No creo que haya que tomar lo audiovisual, o ahora lo digital, como la competencia. Si se hace, claramente los libros impresos perdieron hace rato. Ahora bien, pueden ser complementarios. Y cada uno puede ganar y potenciarse. Dudo que los libros de papel desaparezcan ahora que existe el Kindle. Pero sí creo que aquellos que leen libros impresos se están volviendo un grupo. Una minoría. Es preocupante, sí, pero qué se puede hacer.
—¿La novela gráfica es una alternativa? ¿Road Story es una opción para nuevos lectores-visuales? —
La novela gráfica es la fusión de una serie de géneros: el cómic, la pintura, el cine y la literatura. Y es un nuevo arte, o forma de expresión, para el nuevo siglo. Ya existen personas que se han criado con novelas gráficas y han sido estimuladas con este formato. Pienso que debe tomarse en serio porque, como en la literatura, hay de todo; sin duda hay autores y novelas que lograrán alcanzar el mismo grado de excelencia y de obra maestra que el de un libro o escritor canonizado. ”Pero para eso la novela gráfica debe considerarse, leerse, y no tener prejuicios. Te cuento una anécdota: hasta después de un buen rato, ninguna revista cultural o literaria de Chile había criticado —para bien o para mal— Road Story. ¿Por qué? No sé. ¿No tienen críticos ad hoc? Deduzco que va por ahí. Creen que no es un libro. Por lo tanto, más allá de una nota tipo promoción, lo obviaron. Yo leo esto: es una curiosidad, una simple excentricidad. Como que Road Story está adelantado al mercado. Pero nada: creo que al final cada libro se encuentra, eventualmente, con su público.
José Noé Mercado.
Crítica aparecida en la sección Irenkomentario del blog de Irenkomics. Escrita por Jorge Rivera.
Quique Hache Detective
Gonzalo Martínez – Sergio Gómez
Alfaguara, Noviembre 2009
90 páginas
24 x 17 cms.
$5500 pesos chilenos (referencia FILSA 2009)
Adaptación al cómic de la novela homónima de Sergio Gómez llevada a cabo por Gonzalo Martínez en lo que es su segundo trabajo para Alfaguara en el formato, aunque lleva ya varios años trabajando en el medio para diversas editoriales extranjeras, Quique Hache es un cómic que se destaca tanto a nivel de historia como de personajes.
La historia, además de ser divertida, está inteligentemente narrada, constantemente desafiando al lector a preguntarse el por qué las cosas suceden como suceden y, cuando finalmente se atan los cabos, la explicación dada solo permite un “elemental, mi querido Watson” de parte del lector.
Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que Quique Hache sea un muchacho que “se las sabe todas”, por el contrario, su actitud es la de un novato en las lides detectivescas que muchas veces piensas que se ha echado a la boca más de lo que puede masticar. Este es uno de los encanto de la novela, encontrarnos con un protagonista tremendamente humano, lleno de dudas y malísimo para los combos y, por lo tanto, alguien con quien es muy fácil identificarse.
Otro de los encantos es la ciudad, un Santiago identificable y casi tangible, una ciudad que todos hemos visto y cuyos lugares reconocemos al leer Quique Hache, muy en la tradición de narradores clásicos como Eisner o Miller en los cuales la ciudad se convierte en un personaje más.
No quiero dejar pasar la oportunidad de hablar de los secundarios, y es que da la impresión de que Quique Hache es una historia de Mampato detective ya que aparte de tener a la Gertru, la nana que siempre está al rescate para salvar a Quique de situaciones incómodas, tenemos a León, un gordito siempre preocupado de la comida (Ogú) y a Charo que juega el papel de doncella en apuros que debe ser rescatada (Rena), o tal vez sea, simplemente, que los arquetipos narrativos tienden a repetirse en el tiempo para contarnos historias muy, muy entretenidas de manos de narradores talentosos.
Para resumir, un cómic muy recomendable tanto para jóvenes como para adultos aficionados al género policial y al buen comic en general.
Más info acerca de la obra en: http://quiquehache.blogspot.com/
Granito Man (Jorge Rivera)
Ha escrito diversos guiones de cómics para el medio local independiente participando de publicaicones como Tinta Negra e Informe Meteoro.
Publicado en I HATE DESIGN
Siguiendo con esta serie de entrevistas, les dejo una de alguien que llamo la atención de este blog de manera notable, a lo largo del tiempo ha hecho carrera dentro del mundo de la ilustración y la historieta y aquí en Chile, donde es difícil de seguir, se ha mantenido como uno de los top del país, con ustedes Gonzalo Martínez.
IHD: Hola Gonzalo, cuentanos quien eres, que estudiaste y a que te dedicas.
GM: Hola. Gracias por la invitación a contestar este cuestionario. Soy arquitecto de la Universidad de Chile de 1986, desde el año 1987 me dediqué a hacer historietas en el tiempo libre que me dejaba el desempeño de mi profesión y desde el año 2003 que me dedico a tiempo completo a la profesión de historietista.
IHD: Porfavor menciona uno de tus trabajos mas famosos.
GM: Quizás la novela gráfica “Road Story” que adapté de un cuento de Alberto Fuguet y que fué publicada por Alfaguara en 2007.
IHD: ¿Cuál es tu especialidad?
GM: Dibujante de Historietas. Durante mucho tiempo hice mis guiones, así que también soy bastante proficiente por ese lado.
IHD: ¿Cuál es la dirección de tu blog? para que te visiten los chicos.
GM: http://www.gonzalomartinez.net
IHD: ¿Quienes influenciaron tu trabajo?
GM: Sería largo de mencionar, pero ahí a vuelapluma está: Todo el comic nacional de los 60s y 70s, especialmente Themo Lobos, Max Carvajal y Julio Berríos. Carlos Giménez Los cómics DC de los 50s y 60s La gran escuela argentina. El material de la editorial franco belga Le Lombard que salía en Mampato. La movida alrededor de Metal Hurlant y Heavy Metal a fines de los 70s y los 80s.
IHD: ¿Cuando empezaste a interesarte en el dibujo y la ilustración?
GM: Desde los 5 años… en serio.
IHD: Te creo, a mi me paso lo mismo.
IHD: ¿Trabajas en algo diferente a la ilustración dentro de tu trabajo?
GM: En realidad, hago muy poca ilustración. Soy un dibujante de historietas, y esto está más emparentado con los artes narrativos que los gráficos.
IHD: ¿Que opinas de la escena nacional del comic y la ilustración?
GM: Siento que hay mucho interés en el público no fan por lo que los narradores gráficos pueden entregar. Ahora depende de nosotros el entregar contenidos interesante de una manera aún más interesante.
IHD: ¿Qué consejos le darias a alguien que quiere iniciarse como ilustrador/diseñador?
GM: No sabría contestar esa pregunta, aunque me las puedo arreglar en esos ámbitos, no soy ninguna de las dos cosas.
IHD: ¿Puedes contarnos algo de algunos trabajos futuros o en proceso?
GM: Acabo de terminar la novela gráfica de 90 páginas “Quique Hache, detective” para Alfaguara y que será lanzado en la Feria del Libro de Santiago el Domingo 8 de Noviembre a las 18:00.
Estoy terminando una historia corta de 12 páginas, ambientada en el mundo de los balleneros en las costas de Chile en el siglo 19, llamada “Mocha Dick” escrita por Francisco Ortega y que será publicada en un especial de Blanco Experimental en Marzo de 2010.
Estoy comenzando a dibujar la novela gráfica de 60 páginas “Celeste Buenaventura” para Mythica Ediciones escrita por Marco Rauch, es un thriller fantastico ambientado en la isla de Chiloé. Debiera lanzarse en Febrero de 2010.
Terminando eso debiera volver a la serie que hago para U.S.A. llamada Super Teen Topia, escrita por Kirk Kushin.
Y de ahí veré que me depara el destino
IHD: Eso seria, muchas gracias, por cierto, esa ultima ilustración para Anna Mercury? saludos!
GM: Esa ilustración de Anna Mercury es una prueba que hice para AvatarPress para dibujarla. Evidentemente, me fué mal. Gracias.
Entrevista hecha por Guido Cuadros para el blog COMIC APOCALIPSIS.
Gonzalo Martínez, la entrevista.
Conocí el trabajo de Gonzalo Martínez el año pasado, cuando leí la novela gráfica Road Story, uno de los 5 mejores cómics que leí aquel 2008. Gracias al internet pude averiguar más sobre la carrera de este magnífico artista chileno y ponerme en contacto con él. Gonzalo tuvo la amabilidad de responderme este cuestionario que estoy seguro será de interés para el público lector, pues da muchas luces acerca del oficio y formación de un historietista, sobre cómo es que uno puede llegar a desarrollarse profesionalmente en éste medio, aparte de contribuir con valiosas consideraciones acerca de la situación del cómic en países como Perú y Chile. Sin más que decir los dejo con una pequeña biografía de este gran historietista y a continuación, la entrevista.
Gonzalo Martínez nació en Santiago en 1961. Es arquitecto de la Universidad de Chile. Está casado y tiene dos hijos. Desde 1987 ha publicado sus cómics en diversos medios, desde producciones autogestionadas hasta revistas y diarios de gran tiraje. Entre 1991 y 1999 publica la tira ”Horacio y el Profesor” en El Mercurio de Santiago. En el 2001 incursiona en el mercado estadounidense, donde encuentra un campo lleno de posibilidades creativas. Sus trabajos han sido publicados por editoriales como Avatar Press y Alias Entreprises. En el 2007 dibujó su primera novela gráfica ”Road Story” para el sello Alfaguara. En la actualidad realiza diversos trabajos como la serie Super Teen*Topia para la editorial Forcewerks Productions, además de variadas historias románticas para Arrow Publications. También se encuentra trabajando en nuevos proyectos para Alfaguara y Mythica Ediciones.
1.- ¿Como así nació tu amor por los cómics? ¿Que cómics leías en tu infancia?
En mi casa se leía mucha historieta. Hubo una época en que yo vivía con mis abuelos y tenía un tío que traía mucha historieta a la casa. Además acá había una “institución nacional” llamada “cambios de revistas” en donde uno llevaba las revistas leídas y las cambiaba por otras (de la misma editorial y del mismo estado de conservación). Era lindo eso de que la lectura pasara de mano en mano hasta que se deshacía. Así que la rotación de lectura era altísima. Hablo de una época entre mis 5 y 10 años. Lo que más leía era era lo que publicaba la editorial ZIG-ZAG, básicamente material producido en Chile y algo de material extranjero (Fleetway entre otros). Y lo que traía la editorial mexicana Novaro (DC comics). También estaba la revista infantil-juvenil Mampato que marcó a toda una generación con material nacional de alta calidad y mucho, muchísimo del excelente material de Le Lombard. Si tuviera que poner un evento como detonador en mi amor por el lenguaje de la historieta, yo pienso que fue una página de “Gringo” de Carlos Giménez. Otro día lo cuento
2.- ¿Qué cómics solías leer o te llamaban la atención en tu adolescencia?
En mi adolescencia no leí nada o casi nada de historietas. Por un lado yo estaba preocupado de otras cosas, además no tenía plata para gastar. Y por otro, a la llegada de la dictadura en el ‘73 se sumaron otros factores que hicieron que la historieta desapareciera de los quioscos y del interés de los chilenos.
3.- ¿A qué edad comienzas a interesarte en el dibujo? ¿Cuándo te das cuenta de que querías -y tenías el talento- para dedicarte a esto profesionalmente?
Como todo dibujante, empecé como a los 2 o 3 años rayando las paredes de mi casa
Pero en realidad, nunca me interesó el dibujo como “dibujo” sino como la posibilidad de yuxtaponerlos y narrar historias. De hecho me dí cuenta que mi talento era limitado, así que desarrollé el talento de sacarle el jugo a mi limitado talento
4.- ¿Llevaste algún curso de dibujo en algún instituto especializado o escuela de arte? ¿te formaste de manera autodidacta en el dibujo?
Autodidacta. Y a la hora de hacer historietas, uno es más autodidacta que nadie. Porque a dibujar puedes aprender en muchos lugares, pero que te enseñen a hacer historietas, es más complicado. Además, con la muerte de la industria en la década del setenta, se cortó la cadena de traspaso de maestro a aprendiz. Si tuviera que detallar aquello que me ayudó a comprender un poco los entresijos de este lenguaje fue el libro ”Tecnica de la Historieta” de la Escuela Panamericana del Arte, la ”Enciclopedia de los Cómics” de Toutain y haber reproducido completamente dibujo por dibujo, viñeta por viñeta, globo por globo historietas en blanco y negro que aparecían en las revistas argentinas. Ojo, que no me preocupé por la técnica. Mi reproducción era muy pobre, con lápiz de mina en un cuaderno de matemática: más bien me interesaba entender cómo era la cosa. Y la historieta en blanco y negro muestra sus entrañas más honestamente. Y ahora último el ”Understanding Comics” de Scott McCloud (Ahí está todo).
5.- Eres arquitecto de profesión. ¿Ejerces ése oficio paralelamente?
No, lo dejé completamente el año 2003. No me arrepiento para nada, pero añoro un poco la estabilidad económica
6.- ¿En algún momento tuviste alguna clase de problema con tu familia o alguna discusión con tus padres por esto de dedicarte al dibujo y a los cómics -en fin, a la vida de un artista- o siempre te apoyaron?
Siempre valoraron mi amor por la historieta. Y cuando decidí dejar el desempeño de mi profesión como arquitecto para navegar en las procelosas aguas de la historieta, mi esposa me apoyó y me apoya completamente.
7.- ¿Escribes? ¿Te gusta hacer cómics en los que estás encargado del guión y el dibujo a la vez? ¿Tienes proyectos de éste tipo?
Desde que empecé a publicar el año 1987 hasta entrado el siglo 21 yo hacía los guiones de mis historietas y tiras cómicas. Cuando decidí profesionalizarme es que comencé a relacionarme con guionistas, estadounidenses primero y recién ahora voy a empezar a trabajar con guionistas chilenos. Si, siempre está la posibilidad de escribir mis historias. No tengo nada planeado por ahora.
8.- ¿Como así llegas a trabajar en importantes editoriales norteamericanas como Avatar Press o Alias Enterprises? ¿Te habías propuesto llegar a trabajar en la industria norteamericana o fue algo fortuito, casual?
No fue fortuito. Lo busqué. Quería probar eso de trabajar con profesionales porque necesitaba aprender. El caso de Avatar fue que les envié muestras de mi trabajo y justo estaban buscando a alguien como yo para una miniserie. Siempre es así.
9.- ¿Cuáles son tus influencias artísticas más importantes y cuáles son los dibujantes de cómics que más admiras?
Mis influencias son muchas y variadas. Quizás no alcanzan a generar un patrón. A ver, rápido y sin darle mucha vuelta: Historieta clásica chilena. La historieta argentina (que gran escuela tienen). La historieta francobelga. La historieta española.
Hugo Pratt, Hergé, Carlos Giménez (grande), Vittorio Giardino, Miguelanxo Prado, Alfonso Font, Paco Roca, Yiro Taniguchi (genio), Isashi Sacaguchi, Will Eisner, Adrian Tomine, Daniel Clowes, los Hernadez Bros., Paul Smith, Chris Sprouse, Mike Wieringo, Alex Toth, Jacques Tardi, Howard Chaykin, Pierre Christin, Darwyn Cooke, Allan Moore, Grant Morrison, Mark Waid.
Entre los chilenos: Maximo Carvajal, Julio Berríos, Themo Lobos, Alejandro Jodorowsky, Martin Cáceres, Christiano, Alan Robinson, Gabriel Rodríguez.
Como ves, son tantas la influencias, y de seguro se quedaron muchos afuera.
10.- ¿Tienes guionistas de cómics favoritos a los que quisieras llegar a ilustrar alguna vez?
Pierre Christin, Jacques Tardi, Alejandro Jodorowsky, Alan Moore. No sé, hay tantos y tan buenos.
11.- ¿Crees que algún día llegue a existir una industria del cómic en países como Perú y Chile, o todo autor con talento está obligado a emigrar a USA o Europa para poder desarrollar su trabajo plenamente?
Yo creo que hay que dejar de pensar en industrias locales y pensar globalmente. Creo que recién en ese caso, podríamos pensar en una industria que dé posibilidades de trabajo al talento local. Pero primero hay que pulir nuestras habilidades narrativas, de manera que no haya diferencias de calidad con el resto de los mercados más potentes. Y por supuesto, hablar desde nuestra referencia cultural (lo que no significa ser chovinista o tradicionalista). Si vamos a querer interesar a un mundo globalizado, hay que aprender a distinguirse del resto de los mercados. Hay que dejar de pensar en la versión sudamericana de Superman o Batman y darle más vueltas al asunto. Por ejemplo, preguntarse (y es un ejemplo) ¿Qué hace que las novelas de Vargas Llosa se lean con igual interés en tantos lugares y culturas distintas?
12.- ¿Como así llegaste a contactarte con Alberto Fuguet y cómo nace la idea de trabajar juntos en la novela gráfica ”Road Story”?
Me contactaron de Alfaguara. Ellos estaban interesados en explorar el mundo de la novela gráfica y eligieron ese cuento de Alberto por su perfil más afín al medio y luego me llamaron a mi.
13.- ¿Cuál fué la recepción que tuvo Road Story dentro de Chile? Alberto Fuguet me comentó hace unos meses via e-mail que le pareció que Road Story fue mejor recibida y ”entendida” en el extranjero que en Chile, donde muchos la confundieron con una ”historia juvenil” o ”novela para público adolescente”.
Definitivamente he leído más críticas y comentarios en Perú o USA que en Chile. No obstante pienso que al final le fue bien. Bastente bien para ser un “libro raro” como acertadamente dijo una amiga.
14.- Me parece que Road Story podría tener mucho éxito en los Estados Unidos, un país con una gigantesca difusión del género, con un público objetivo y un mercado especializado mucho mayor que el latinoamericano ¿ha sido ya -o existe la posibilidad de que sea- traducida y publicada en ése país?
Road Story se ha distribuido en español en librerías de áreas de habla hispana en USA y ha tenido buena recepción crítica (mínima en todo caso). La posibilidad de tratar de venderla a alguna editorial de tipo independiente es algo que está pendiente.
15.- ¿Podrías comentarnos un poco acerca de tus más recientes proyectos? ¿Dónde serán publicados?
Acabo de terminar una novela gráfica para Alfaguara llamada Quique Hache detective. Basado en el popular personaje de las novelas de Sergio Gómez. Un niño de 15 años que vive en un barrio de Santiago y que, a espaldas de sus padres, estudia para Detective Privado por correspondencia. La novela cuenta su primer caso: Debe encontrar al arquero de un equipo de futbol de barrio, figura clave en la final del campeonato que se va a disputar ese fin de semana.
Me encantó hacerla. Es una historia de detectives en formato infantil juvenil en donde se rescata el espíritu de la novela negra clásica, dejando de lado los clichés superficiales. Ahora debiera empezar a dibujar Celeste Buenventura, otra novela gráfica, esta vez para Mythica ediciones escrita por Marco Rauch. Si tuviera que hacer una sinopsis rápida yo diría que es una versión en formato infantil juvenil de “El Fugitivo” con una personaje adolescente en el ambiente fantástico que provée la rica tradición de mitos y leyendas de la isla de Chiloé al sur de Chile. Y, por supuesto, sigo dibujando la segunda novela gráfica de Super Teen*Topia para el mercado estadounidense, escrita por Kirk Kushin.
16.- Aquí en Perú la industria nacional del cómic es casi inexistente -lo que abunda es el humor gráfico en los diarios- sin embargo ya hay algunas revistas independientes que intentan alcanzar continuidad o servir de vitrina para exponer el trabajo de jóvenes creadores. ¿Qué podrías decirle a los jóvenes peruanos que desean convertirse en dibujantes o guionistas de cómics y que muchas veces lo ven como un sueño imposible, inalcanzable?
Leer respuestas a preguntas 4, 8 y 11
La industria hay que crearla. Nuestras capacidades narrativas tienen que ser óptimas. Nos debiera poder comprender cualquier hijo de vecino, no solo los fans del cómic como nosotros. Hay que tener algo interesante que decir y sobre todo, saber decirlo interesantemente.
17.- ¿Qué opinas del género de superhéroes, te sigue llamando la atención o crees que a cierta edad uno ya rompe con ese paradigma y pierde el interés en ese tipo de historias?
Me crié leyendo superhéroes, sobre todo aquellos medio freaks de la silver age de DC como “Los Secret Six”, “Los Challengers of the Unknown”, la “Doom Patrol” o los “Metal Men”, así que le tengo un gran cariño al género. Pero el problema no es el género, sino que el medio ha sido secuestrado por fans que lo único que quieren son historias de superhéroes, y eso es dañino para el lenguaje y sus posibilidades.
18.- A lo largo de toda tu carrera como artista, debes acumular muchas anécdotas. ¿Alguna en especial, graciosa o extraña, que pudieras compartir con nosotros?
Esas la voy a contar cuando vaya a Lima (ojalá algun día) y nos tomemos un café por ahí contigo y César Santiváñez. Una vez conversé harto rato con Jim Steranko, pero allá les cuento acerca de qué
Gonzalo, mil gracias por la entrevista, ¿algún comentario final que quisieras hacer?
Muchas gracias por la atención que mi trabajo ha tenido en tu blog, que junto a Pienso en Comics y Ciudadano Pop son de mis blogs de cómic favoritos. Espero que sigamos en contacto y si quieren ver algo de mis cosas, pueden visitar http://www.gonzalomartinez.net/ Ah! Yo tambien tengo un “blog de comics”, se llama Citas y Cómics y es un baúl en donde guardo todas las citas de autores de cómics que he leído por ahí y que me han servido para comprender más este maravilloso medio de comunicación. ¡Un abrazo desde Santiago de Chile!
Programación 1º festival de historietas “Viñetas del fin del mundo”, Santiago de Chile. 22 de Julio al 11 de agosto de 2009.
Todas las actividades son gratuitas y se realizarán en el Centro Cultural de España (Providencia 927, metro estación Salvador).
Las actividades audiovisuales se realizarán en la Sala ercilla de la Biblioteca Nacional (Av. Libertador Bernardo O’Higgins 651, Metro estación Santa Lucia)
ACTIVIDADES CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA (CCE) – JULIO
Miércoles 22, 19:30 hrs. Inauguración de las exposiciones y apertura del festival: “Viñetas del fin del mundo”.
Viernes 24, 10:00 AM a 13:30 hrs. Taller “Comic y narrativa” por Gonzalo Martínez (Dibujante de “Road Story”) Previa inscripción en www.ccespana.cl. Cupos limitados.
Sala de Talleres.
Sábado 25, 10:00 AM a 17:30 hrs. Taller “Edición de revistas”, por José Huichaman, Huicha. (Colectivo Irenkomics) Previa inscripción en www.ccespana.cl. Cupos limitados.
Sala de Talleres.
Lunes 27, 19:30 hrs. Lanzamiento “Anuario 7º Día de la Historieta” dedicado a la obra de Julio Berríos (ediciones Ergocomics)
Auditorio.
Martes 28, 19:30 hrs. Lanzamiento libro “Trauko tributo: 21 años, 1988-2009″ (Ocho Libros Editores)
Auditorio.
Miércoles 29, 19:30 hrs. Estreno del documental revista “Trauko”. Dirección: Rodrigo Araya.
Auditorio.
Jueves 30, 19:30 hrs. Presentación de la Revista Patrimonio Cultural, edición especial N° 50 dedicada al patrimonio gráfico y a la historieta chilena (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, DIBAM). Lanzamiento del libro: “Alejandro Fauré: Obra gráfica. Monografía de un precursor de la ilustración editorial y el diseño gráfico en Chile”, de Mariana Muñoz y María Fernanda Villalobos (Ocho Libros Editores) Auditorio.
Viernes 31, 19:30 hrs. Lanzamiento historieta experimental “Informe Tunguska”. Guión: Alexis Figueroa. Dibujos: Claudio Romo. Esculturas: Bárbara Bravo. (LOM ediciones)
Auditorio.
ACTIVIDADES CCE – AGOSTO
Todas las actividades son gratuitas y se realizarán en el Centro Cultural de España Providencia 927, metro estación Salvador.
Sábado 1, 10:00 AM a 13:30. Taller: “Principios de la Ilustración” por Juan Vásquez (Dibujante de las revistas Trauko, Bandido) Previa inscripción en www.ccespana.cl. Cupos limitados.
Sala de Talleres.
Lunes 3, 19:30 hrs. Conferencia: “Comic y literatura”. Christian Gutiérrez, Christiano (Creador de “Pato Lliro” y “El antipoeta Sanhueza”) más invitados.
Auditorio.
Miércoles 5, 19:30 hrs. Charla: “Mythica ediciones, celebrando un año de vida”. Marco Rauch e invitados. Lanzamiento de la novela gráfica: “Las playas del otro mundo”. Adaptación de la novela homónima de Antonio Gil. Guión: Cristián Barros. Dibujos: Demetrio Babul. (Editorial Margen)
Sala de exposiciones 2º piso.
Lunes 10, 19:30 hrs. Conferencia: “La historieta: Perspectivas profesionales y empresariales” por Gonzalo Martínez (Dibujante de “Road Story”) y Kote Carvajal (Colectivo Multiverze)
Auditorio
Miércoles 12, 19:30 hrs. Lanzamiento del volumen de historieta “Tauca: La era de hay´n”. Guión: Gonzalo López. Dibujos: Rafael Nangarí. (Visual ediciones)
Auditorio.
Jueves 13, 19: 30 hrs. Lanzamiento del libro de historietas: “Clásicos del Dr. Mortis, Volumen Dos: Carne y Sangre del Dr. Mortis”. Guión: Juan Marino. Dibujos: Roberto Tapia. (Mortis.cl)
Auditorio.
PROGRAMACIÓN BIBLIOTECA NACIONAL – AGOSTO
Todas las actividades son gratuitas y se realizarán en la Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional. Av. Libertador Bernardo O’Higgins 651, Santiago, Chile, Metro estación Santa Lucia.
Martes 4, 19:30 hrs. Presentación del libro de historietas: “Supercifuentes” de Hervi (Feroces editores) Exhibición del documental sobre el humorista gráfico Hernán Vidal, Hervi: “A punta de lápiz”. 56 mnts. Dirección: Paula Ossandón.
Jueves 6, 19:30 hrs. Exhibición del documental “El Siniestro Dr. Mortis”. 45 mnts. Dirección: Pablo Pinto.
Viernes 7, 19:30 hrs. Estreno en Chile de: “Imaginadores: El documental de la historieta Argentina”. 83 mnts. Dirección: Daniela Fiore.
Martes 11, 19:30 hrs. Conferencia: “La nueva historieta chilena” por Carlos Reyes G. Presentación de las historietas: “Sewellman” de Alonso Salazar (Heroicomic); “Malen Splendor” Varias autoras (Colectivo Irenkomics); y la recopilación “Monos serios”. Varios autores. (Facultad de Artes de la Universidad de Chile)
Viernes 14, 19:30 hrs. Estreno en Chile del corto animado de terror: “Gorgonas”. 14 mnts. Dirección: Salvador Sanz (Argentina)
Estreno del cortometraje “El circo de las luces”, adaptación de la historieta de terror del Dr. Mortis: “Circus”. 13 mnts. Dirección: Francisco Inostroza (Chile)
EXPOSICIONES CCE – JULIO/AGOSTO
Todas las exposiciones son gratuitas y estarán abiertas entre el 22 de Julio al 11 de agosto de 2009 en el Centro Cultural de España Providencia 927, metro estación Salvador.
“Informe Tunguska” de Claudio Romo (dibujos), Alexis Figueroa (textos) y Bárbara Bravo (esculturas)
Sala de exposiciones 1º piso.
“Viñetas y poetas: Historieta y literatura” de Christian Gutiérrez, Christiano.
Sala de exposiciones 2º piso.
“Trauko viene por ti” Muestra de originales. Varios autores
Sala de exposiciones 2º piso.
“Viñetas nuevas: Historieta chilena contemporánea” Varios autores.
Sala de exposiciones 1º piso.
Texto escrito por el peruano Guido Cuadros originalmente publicada en la desaparecida revista peruana Urbania y que él reproduce en su blog Comic Apocalipsis.
Historias de carretera / En el camino (elegir un nombre).
por Guido Cuadros F.A.
El reconocido escritor y cineasta Alberto Fuguet, incursiona en el mundo de las viñetas con Road Story, una adaptación al cómic del cuento homónimo incluido en su libro de relatos Cortos (Alfaguara, 2004).
El dibujante Gonzalo Martínez, con su estilo minimalista pero impactante, es el encargado de la parte visual en la que ha sido denominada como la primera novela gráfica chilena. Road Story se lee de un tirón, se ve como una película, y nos narra las peripecias de un santiaguino, Simón, quien con el dinero robado a la empresa de su padre comienza a deambular por todo el sur de EE.UU en un auto alquilado, tratando de encontrarse a si mismo, y superar una midlife crisis que lo tiene aturdido y sin saber que hacer con su futuro. Cruda, violenta, realista, esta historia nos sumerge en una atmósfera similar a la de los relatos de Raymond Carver o Jack Kerouac, influencias innegables de Fuguet, quien no se limita al homenaje y aporta una perspectiva propia, local, innovadora.
Este viaje lo transportará por la mítica Ruta 66, el Gran Cañón, el Death Valley, Roswell, Ciudad Juárez entre otros sitios, y al mismo tiempo hacia el mundo interior de unos personajes que bien podríamos ser nosotros mismos. Comparada con otras obras del género como Ghost World, Preacher o American Splendor, Road Story se hace de imprescindible lectura, a la vez que reivindica y explota un medio que en nuestros países, lleva demasiado tiempo en lo subterráneo.
Road Story: Alberto Fuguet/Gonzalo Martínez
Alfaguara, 2008. (132 pág.)
El exitoso personaje de Sergio Gómez tiene libro nuevo. Tentativamente llamado “Nuevas Aventuras de Quique Hache”, este libro que reune 4 cuentos del detective privado adolescente aparecerá a comienzos de 2009. Las ilustraciones del libro corren por mi cuenta.Más noticias acerca de Quique Hache, pronto.
Crítica aparecida en el diario El Comercio de Lima.
En clave de historieta
Por Enrique Sánchez Hernani
Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez unen pluma y pincel.
Road Story
Alberto Fuguet-Gonzalo Martínez
Alfaguara Santiago de Chile, 2007 S/.
Alberto Fuguet libró su batalla por devolver el universo de la literatura a los jóvenes, no solo en lenguaje y temática sino introduciéndose en su cultura, tomando partido por ella y creando un estilo generacional que a estas alturas está plenamente admitido.
Así, Fuguet resultó ser uno de los más apasionados cultores de ese mundo dominado por los géneros audiovisuales, por la nueva tecnología de las comunicaciones, y por el reinado de la informática y el cosmos virtual. Fuguet es un auténtico adicto al cine, la música contemporánea y no solo escribe novelas y cuentos sino que también guiones para cine e incluso un blog.
Se caía de madura, entonces, la idea de que alguno de sus cuentos fuese llevado a la historieta, después del éxito que significó la adaptación al cine de su novela Tinta roja. Ahora eso ha ocurrido con Gonzalo Martínez, historietista chileno que ha trabajado para El Mercurio y algunas agencias internacionales de prestigio. El libro es Road Story y la portada, aunque privilegia el nombre de Fuguet, muy bien pudo haber compartido la marquesina, en tamaño, con el dibujante, por su bien logrado trabajo.
A lo largo de poco más de cien páginas, Martínez, con la complicidad entusiasta de Fuguet, ha limado el cuento “Road Story” que figura en el libro Cortos (2004) del autor chileno, despojándolo de la parte textual que su historia gráfica vuelve innecesaria. El logro es brillante. Narrada en blanco y negro, los recuadros muestran esa atmósfera de soledad, sordidez y pesimismo que el cuento había narrado espléndidamente.
La historia del viaje del personaje (un chileno que, huyendo de sí mismo, se encuentra con una muchacha boliviana) a través de un desolado Estados Unidos, ha sido plasmada con rigor de historietista. La criba del cuento es la necesaria, pues las viñetas complementan las sensaciones que daban los tramos eliminados del texto. El resultado es una historia gráfica apasionante. Con esto, Fuguet refuerza su figura de tótem de los nuevos tiempos y seguro ampliará su base de lectores, de aquellos que por ahora quizá sólo daban vistazos a su blog y no se animaban a hincarle el diente a sus libros. Enhorabuena.
El viaje de Simón y Adriana toma nuevos rumbos y ahora se van a Perú. Me cuentan que “Road Story” ya está a la venta en las librerías de Lima.
Alberto la presenta oficialmente en La Feria Internacional del Libro de Lima el próximo 26 de Julio junto a “Apuntes Autistas” y “Una Vida Crítica”. Así lo anuncia en su blog.
En esta feria, Chile es el país invitado de honor. Así que la llegada de la novela gráfica es dentro de un ambiente muy propicio. Les adjunto un par de notas del diario La República y del prestigioso blog de Ivan Thays, “Moleskine Literario”
Nota a aparecida en el diario La República de Lima a propósito de la presentación de Road Story por Alberto Fuguet en La 13ª Feria Internacional del Libro de Lima:
Fuguet, entre el cuento y el cine.
Antes de iniciar su primera película, Se arrienda, el escritor y cineasta Alberto Fuguet publicó el libro Cortos (Alfaguara, 2005), un conjunto de ocho relatos de carácter experimental en los que intenta asimilar a la narrativa literaria ciertos motivos y recursos propios de la cinematografía.
Para leer en pantalla grande
En su libro Cortos, el escritor chileno logra una original fusión entre las narrativas literaria y fílmica.
Algunos pasajes de este libro se hallan en su película Se arrienda.
Alberto Fuguet buscando nuevos caminos a su arte de narrar.
Javier Ágreda.
Antes de iniciar su primera película, Se arrienda (vista hace poco en Lima), el escritor y cineasta Alberto Fuguet publicó el libro Cortos (Alfaguara, 2005), un conjunto de ocho relatos de carácter experimental en los que intenta asimilar a la narrativa literaria ciertos motivos y recursos propios de la cinematografía. “Road story” , uno de estos relatos, es casi una nouvelle de 60 páginas que remite inequívocamente al ‘road movie’: un hombre (el chileno Simón, recién divorciado) recorre el sur de EEUU, descubriendo en el camino a Adriana, una boliviana de la cual se enamora. La historia es contada a través de pequeñas viñetas, cuadros en los que Fuguet describe concisamente episodios de ese viaje.
La misma técnica es empleada en Santiago, relato de temática similar (viajes y búsqueda emotiva) y protagonizado por otro chileno que recorre EEUU, Latinoamérica y su propia patria. La estructura episódica, los continuos flashbacks y los constantes cambios geográficos subrayan el desarraigo de Santiago, su sensación de no pertenecer a ninguna parte. Un rasgo frecuente en los protagonistas de la narrativa de Fuguet y que seguramente tiene su origen en la biografía del autor, quien nació en Chile pero ha pasado largas etapas de su vida en Norteamérica. Ambos relatos tienen por eso bastante de testimonio personal y generacional, además de varios personajes en común.
De otro tipo es la experimentación realizada en aquellos cuentos basados casi exclusivamente en los diálogos de los protagonistas y sin intervenciones del narrador. El recurso funciona mejor en “El Far West”, una conversación entre un periodista y un joven que ha sido abaleado por su propio padre (historia recogida en Se arrienda) que en “La hora mágica (matiné, vermú y noche)”, extensa historia de amor, presentada en formato de guión cinematográfico y uno de los textos más débiles del libro. En los cuatro relatos mencionados queda claro que la aproximación al cine forma parte del rechazo del autor a ciertas convenciones de la narración literaria, especialmente a ese narrador omnisciente y de buena prosa consagrado por siglos de tradición.
Así se puede entender la presencia en el conjunto de cuentos como “Prueba de actitud”, “Hijos” y “Más estrellas que en el cielo”, todos escritos en primera persona y con un lenguaje que va de las oraciones cortas y elementales del primero hasta el peculiar spanglish, lleno de alusiones a la cultura de masas, del último. Estos cuentos, irregulares, con casi tantos aciertos como deslices, muestran algunas de las mayores virtudes narrativas de Fuguet, como su capacidad para crear situaciones dramáticas y el creativo trabajo con la retórica literaria.
Lenguaje del cine
No son pocos los escritores que están tratando de adaptar el lenguaje de los medios audiovisuales a la literatura; pero en la mayoría se trata solo de la búsqueda de fórmulas para la elaboración de bestsellers. Para Fuguet, autor de cinco libros de narrativa –algunos de ellos bastante exitosos–, la experimentación (la aproximación al road movie) responde más a necesidades expresivas relacionadas con sus temas y obsesiones personales. Por ello, Cortos, a pesar de sus altibajos, resulta un libro de interés y uno de los mejores de la obra del escritor chileno.
Perfil
Nacimiento. Santiago de Chile, 1964. Escritor y cineasta, con estudios de periodismo en la U. de Chile
Obra literaria. Sobredosis (1990), Mala onda (1991), Por favor, rebobinar (1994), Tinta roja (1996), llevada al cine por F. Lombardi, Las películas de mi vida (2003) y Cortos (2004).

Fui invitado a hablar de comics al programa de RadioUC, “El Cuchillo carnicero” producido y conducido por Daniela Mahana y Soledad Camponovo. Lo pase muy bien conversado (mi deporte favorito) de comics (mi tema favorito) con dos estupendas conversadoras (que mejor).
Crítica de Edmundo Paz Soldán en la revista Qué Pasa
Relato gráfico
Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez: Road Story (Alfaguara, 2007)
Este cuento de Alberto Fuguet ya tiene varias reencarnaciones: apareció originalmente en la antología “McOndo” (1996); luego, con otro título y algunas escenas reescritas, en el libro de cuentos “Cortos” (2004). Ahora reaparece en formato gráfico, y no ha perdido nada de su fuerza emblemática como relato de una generación -la de la clase media en los 90-, que creció a pesar de que hizo todo por no crecer. Los dibujos austeros de Gonzalo Martínez expresan a la perfección el estado de ánimo de Simón, el chileno que después de una serie de tropiezos personales se queda en el sur de los Estados Unidos, extraviado on the road. Fuguet confirma que, más que un escritor, es, como dice Jean Francois Fogel, “un artista en la frontera de los géneros”. Ojalá que se sigan adaptando gráficamente cuentos y novelas latinoamericanas. La que sale ganando, al expandirse, es la literatura. Y nosotros, los lectores-espectadores, por supuesto.
Edmundo Paz Soldán
Crítica aparecida en el número 224 de la revista Capital.
Novela Gráfica
“Es extraña la escasa difusión que ha logrado Road Story (Alfaguara, 127 páginas) novela gráfica de Gonzalo Martínez basada en un relato de Alberto Fuguet.
Al parecer la crítica chilena aún no se espabila ante uno de los géneros más vitales de la narrativa actual, que cruza la novela y el cómic, con exponentes tan destacados como Daniel Clowes o el maestro Will Eisner.
En Road Story las viñetas de Martínez son notables, su trazo es expresivo y riguroso, sin elementos que sobren, logrando una atmósfera eficaz que se apropia de la historia de un tipo que se divorcia, estafa al padre y vaga por el sur de Estados Unidos, donde conoce a una chica tan vacía como él.
No pasa mucho más, pero no hace falta, porque la narración vuela con alas propias a ese territorio sin fronteras tan propio de Fuguet, la zona muerta de los que se pierden.”
Hace poco, Marcos Rauch, creador de Crónicas de Mythica (próxima a ser publicada) escribió en su blog un comentario a mi proyecto “Las Aventuras de Evaristo Nogales”.
Agardezco mucho las amables palabras de Marcos, pero sobre todo agradezco el apoyo a un proyecto como éste en el que estoy metido junto a Juan Moraga. Me alegró mucho leer en sus palabras aquellas ideas y emociones que pretendo con “Evaristo Nogales”. Las expresó mejor de lo que yo haría ![]()
Me tomo la libertad de copiar y pegar su texto.
Las Aventuras de Evaristo Nogales
El prolífico Gonzalo Martínez se va haciendo habitué de este blog, lo cual me enorgullece. Hoy escribo sobre su más reciente proyecto editorial: “Las Aventuras de Evaristo Nogales”.
Hundiendo profundamente sus raíces en lo mejor de la narrativa dibujada chilena, las Aventuras de Evaristo Nogales se convierten en una dulce reminiscencia de Mampato, aquel personaje de Oskar Vega y Themo Lobos que marcó a toda mi generación. Evaristo y Mampato comparten varias cosas: Un aspecto físico y edad similares, la curiosidad e inteligencia de todo niño que crece al alero de los estímulos tales como la lectura y lo más lejos posible de la televisión. Evaristo, como Mampato, es un muchacho inquieto, curioso y muy noble. El mejor amigo de aventuras que podamos querer.
Evaristo sustituye el cinto espacio-temporal de Mampato, por un librero que, según una secreta forma de disponer libros en él, se convierte en un portal que nos brinda acceso a los distintos universos de ficción representados en cada libro. En la historia que introduce a los personajes, vemos como Evaristo conoce al Capitán Nemo (de Julio Verne) y descubre una sorprendente relación con éste aventurero submarino.
Si Mampato contaba con su amigo Ogú, Evaristo se apoya en Gabriel, un ex-luchador profesional y amigo de su abuelo. Juntos vivirán aventuras que no tendrán nada que envidiar a aquellas épicas de Mampato en el Arbol Gigante o en la Corte del Rey Arturo.
Un aspecto interesante y potente del texto es la ausencia del padre en la crianza de Evaristo. Esta ausencia se explica más adelante en la historia, pero permite presentar al niño y joven lector la realidad de una familia mono-parental que sin embargo logra entregar al mundo un adolescente culto, sano y sin las lacras que se le suponen a los hijos de familias disfuncionales. El hecho de romper ese tipo de esquemas permite que muchos niños y niñas comiencen a dejar de sentirse en desmedro ante las familias “tradicionales”. Me alegro que Gonzalo tenga el valor y el talento para enfrentar temas delicados con tal calidad y cuidado.
La calidad del dibujo de Martínez queda fuera de toda duda. Personalmente le comenté que realmente la extrañé en Road Story, donde quizá la presión de las entregas conspiró para que su arte no alcanzara cotas a las que sus lectores del extranjero se han acostumbrado. En las aventuras de Evaristo Nogales, cada viñeta rezuma el intenso amor de Gonzalo por una historia donde él es artífice absoluto. Se siente en ellas la dedicación, el tiempo destinado a conseguir la perfección y el realismo (los hechos ocurren en el Santiago de hoy) y sobre todo, las ganas de construir una historia que, como dije al principio, devuelva a los jóvenes de hoy lo que tipos como Gonzalo y yo tuvimos la suerte de conocer.
La novela gráfica “Las Aventuras de Evaristo Nogales” se han postulado al Fondo Nacional del Libro y la Cultura. Mythica Ediciones hace sinceros votos para que sea favorecido y logre llegar a su público. Tengo una hija de once años, quien realmente quiero que conozca y disfrute de este nuevo amigo lo más pronto posible.

Revisando las visitas a mi sitio me encontré con el blog de Jorge Herrera, “Un poco de cotidianeidad o un poco de todo”. En él, Jorge hace un recuerdo de la tira cómica que dibujé para la revista “Siglo21″ de El Mercurio durante el período 1991-1997. Horacio y El Profesor fué mi primer intento narrativo en donde tuve espacio y tiempo para desarrollar un concepto y darle vida y personalidad a unos personajes. Tengo muy buenos recuerdos de esa época y de la gente con la que trabajé: Nicolás Luco, Alexis Jéldres, Paola Raffo y un equipo muy afiatado.
Muchas gracias, Jorge, por recordar a Horacio, al Profesor, a Virgilio y a la doctora López y su peripecia vital entre veloces computadores de 300 Mhz y extraordinarios modems de 64k
I found this set of pictures from my last visit to the San Diego Comic-Con, I wanted to share them with you.
Encontré este set de fotos de mi visita a la Comicon de San Diego el año 2006. Quise compartirlas con ustedes.
Menciona Alberto Fuguet en su blog:
“En las páginas de cómics y de internet, una novela gráfica no es considerada algo raro y el libro se analizó, para bien o para mal, como es lógico, a su debido momento.
Otra vez más: los medios análogos, establecidos, tradicionales, tremendamente atrasados.”
Yo agregaría que es primera vez que soy criticado por un crítico literario en Chile. Y no se si han habido experiencias anteriores: Eso de un crítico literario criticando un cómic.
Es motivo de alegría que lo que se intentó comunicar en la novela tuviese resonancia en los lectores. No siempre ocurre. Es motivo de orgullo, también, que alguién como Alvaro Bisama se haya sentido impulsado a escribir esta crítica.
Aquí está la primera crítica a Road Story escrita por Álvaro Bisama y aparecida el Domingo 30 de diciembre de 2007 en el suplemento Artes y Letras de El Mercurio.
El cómic, otra lengua.
Road Story
Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez
Alfaguara, Santiago, 2007
132 páginas, $7.000.
Novela Gráfica
Hay dos cosas que destacar de Road Story, la novela gráfica de Gonzalo Martínez (dibujante chileno criado en viejas revistas como Trauko y Bandido y, ahora, partícipe de la industria yanqui con trabajos en editoriales como Avatar Press) y Alberto Fuguet. Lo primero tiene que ver con que se trata de la primera historieta en llegar al mesón de novedades de las librerías chilenas en un buen tiempo. Contrabando posible gracias al nombre -o la marca- de Fuguet, es un gesto que se agradece. Tal presencia viene a remediar (simbólicamente y por un rato) la invisibilidad del género en nuestra cultura local. Lo segundo es más complejo: la pregunta sobre cuál es el valor de Road Story como historieta, más allá de su importancia contextual.
No es una pregunta menor. Road Story trabaja sobre un viejo cuento de Fuguet que antes había sido publicado en McOndo y cuya segunda versión era uno de los puntos más altos de Cortos. En esta tercera encarnación, el relato se convierte en algo más; en la excusa para que Gonzalo Martínez se extienda por más de cien páginas en la ruta que Simón, un chileno decidido a borrarse, realiza en la frontera entre Estados Unidos y México. No hay demasiadas peripecias para este protagonista disléxico. Deja de hablar, se corta el pelo, da vueltas, desea perderse, desea encontrarse, conoce a una chica tan confundida como él. Mientras, asiste al espectáculo de su propio vacío, representado casi siempre por un desierto colonizado por la música mex tex y los neones de las cantinas.
Pero Martínez desborda las premisas sugeridas en el relato de Fuguet. Los mejores momentos de la historieta son aquellos donde se desmantela la narración por medio de páginas completas o viñetas concentradas en detalles nimios mientras intenta escarbar en el silencio o la confusión de su protagonista. Es ahí donde su trazo (despojado de cualquier achurado accesorio; poderosamente refrendado por los semitonos de Demetrio Babul) es capaz de pesquisar la precariedad interior de sus personajes y proyectarla sobre los grises de la página. Tales efectos se dan en Road Story de modo progresivo, como si sobre la marcha sus autores descubrieran la efectividad de hacer descansar el peso emocional del relato en los tiempos muertos y los diálogos cortados que señalan lo complejo y lo vacío de la empresa de desaparecer en la propia mudez.
Esa profundidad logra que el cómic sortee el riesgo que supone intentar una “novela gráfica” (nombre de combate para cómics de mayor complejidad gráfica o emocional y que, en cierta medida, suponen el desarrollo de la mirada personal de sus autores), logrando un matiz adulto posible gracias a su narración sin estridencias. Porque ése tal vez sea el mejor aporte de Martínez: aquella posibilidad de internarse en lugares a los que el texto original de Fuguet no pudo o no quiso llegar, superando la mera idea de operar como una adaptación. Esa distancia entre versiones no es menor. En Road Story los dibujos de los paisajes de la frontera, las piezas de motel y las aspas del ventilador apuntan los detalles de un universo donde se dispara la tragicomedia de un héroe que aprende a hablar en otra lengua: la de sí mismo. Esa lengua es la de Fuguet, pero también, cómo no, la del propio Martínez.
Álvaro Bisama
Les dejo el trailer que Alfaguara preparó para promocionar la novela gráfica “Road Story”
Ha sido muy satisfactorio ver que esta aventura que Alfaguara, Fuguet y el suscrito ha tenido mucha cobertura en la prensa, tanto tradicional como web. Les dejo algunos links:
Antonio Diaz nos hizo esta entrevista para paniko.cl
“Siguen los años y esta historia termina o desemboca en Road Story: la novela gráfica. Libro que el dibujante Gonzalo Martínez creó en base al cuento de Fuguet. La misma historia del chileno perdido y errante, pero ahora en viñetas que muestran carreteras áridas y personajes extraños. “Los dibujos de Gonzalo Martínez son tan austeros como impactantes: un ventilador en el techo nos dice todo de la soledad de Simón…”, apunta el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán en la contraportada.”
Carlos Reyes (Lechuga) nos reunió a Alberto, Alejandro Aliaga (editor del libro) y a mi a hablar dl proyecto en esta larga y entretenida entrevista.
“Volvamos a la mesa en la que Fuguet afirma que “Cortos”, el volumen del que se extractó la historia es su “libro más visual”, mientras Alejandro Aliaga sentencia que “Fue el cuento que más gustó”- y agrega más adelante: “Esta historia pasa más en la cabeza y en el corazón de Simón, el protagonista y darle imágenes era todo un desafío” “Estamos a la espectativa”- arremete nerviosamente Fuguet, mientras Gonzalo, como es habitual en él, se apresura a dar el merecido crédito a su colega y amigo Demetrio Babul que hizo todos los grises de la historieta y “Le dio profundidad a las viñetas”. Todos hablamos tanto que sé que a la hora de transcribir la voy a pasar mal. Ahora mismo siento que me estoy perdiendo cosas importantes.
El motor ya ruge en la carretera cuando apreto rec en mi vieja grabadora de caset y aceleramos.”

La siguiente es una entrevista hecha por Javier Rojahelis para Artes y Letras de EL Mercurioaparecida el Domingo 14 de octubre de 2007.
NOVENO ARTE. Estreno de novela gráfica:
Alberto Fuguet, ahora en VERSIÓN CÓMIC
Primero en el cuento y la novela, después en el cine. Ahora Fuguet se toma otro formato, el de la novela gráfica. En la próxima Feria del Libro de Santiago se lanzará “Road Story”, la versión en viñetas que Gonzalo Martínez dibujó a partir de un cuento del director-escritor.
por Javier Rojahelis
Un sujeto de 35 años, recientemente separado, deambula por las carreteras norteamericanas luego de haber abortado la misión de trabajo que lo llevó a la tierra del Tío Sam. Esta es, en líneas generales, la trama de “Road Story” (título que juega con el término de road movie y con “On the road”, la novela de Kerouac), un extenso cuento que Alberto Fuguet incluyó en su libro “Cortos” y que ahora se ha convertido en novela gráfica de la mano del dibujante Gonzalo Martínez.
En el inicio de “Cortos” el propio Fuguet instaló la siguiente cita del director Eric Rohmer: “¿Por qué filmar una historia cuando se puede escribir? ¿Por qué escribirla, cuando se va a filmarla?”. A lo que ahora se podría agregar: “¿Por qué filmarla si se puede convertir en novela gráfica?”.
Y es que el proceso de trabajo entre el escritor y el dibujante se convirtió un poco en eso, en una labor a medio camino entre la literatura y el cine. Estuvo todo el tema de la adaptación, de traducir el texto en imágenes y de elegir secuencias y planos que en vez de quedar impresos en fotogramas ahora quedarían fijados en viñetas. “Esto fue muy parecido a una película donde Gonzalo claramente era el director”, cuenta Fuguet.
Una adaptación sin tanto drama
Todo partió hace poco más de un año cuando Alejandro Aliaga (de editorial Alfaguara) y Francisco Ortega (autor de “El número Kaifman”) le propusieron a Fuguet hacer la adaptación de uno de sus relatos (específicamente “Road Story”) al formato de novela gráfica. Un género para entonces inexplorado y desconocido para Fuguet quien, de hecho, a partir de ese momento comenzó a revisar para interiorizarse. “Empecé a leer primero las fuentes originales de dos películas que me habían gustado. Una fue la graphic novel ‘Ghost World’, de Daniel Clowes, y la otra, ‘Road to perdition’”. Lo siguiente fue encontrar al dibujante responsable de convertir el relato de Fuguet en viñetas. Labor que recayó finalmente en el chileno Gonzalo Martínez, quien actualmente realiza para el mercado estadounidense la serie en cómic “Super Teen Topia” y que antes hizo una miniserie para Avatar Press (editorial de novelas gráficas como “V de venganza” de Alan Moore y “Sin city” de Frank Miller) llamada “Holed up”.
Para Gonzalo Martínez, ciertamente era la oportunidad de asumir un desafío del que ya había notables ejemplos, como la adaptación que hizo el dibujante Paul Mazzucchelli de la novela “Ciudad de cristal”, de Paul Auster, obra que Martínez elogia por los abundantes recursos del cómic que utiliza para reflejar la enajenación mental del protagonista. Sin embargo, en el caso de “Road Story”, el proceso no fue tan complicado, como el recién citado, en términos de traducir el lenguaje narrativo al dibujo. “Aquí no había ningún enajenado”, explica Martínez y prosigue: “Por ejemplo, los grises del dibujo estuvieron a cargo de Demetrio Babul, quien vendría a ser como el director de fotografía de esta película… a él le repetía que tuviera ojo, ya que esto no debía tener una iluminación tan dramática. Por eso no usé recursos dramáticos. Bueno, Edmundo Paz Soldán (que aparece en el libro comentándolo) destacó que era austero en el uso del lenguaje. Y eso es así porque en esta historia el tipo no está enajenado mentalmente. Sí está dañado en el corazón… pero se le pasa”.
Menos palabras y más trazos
Sobre el tema de la adaptación, Fuguet no tenía mayores recelos sobre la mirada que podía darle Martínez a su texto, y de hecho tampoco se acordaba mucho del cuento, el que tampoco releyó en este proceso, salvo lo que tuvo que leer a partir de las páginas dibujadas que le iba enviando periódicamente el propio Martínez. Ausencia de suspicacia que el escritor justifica del siguiente modo: “Existe una suerte de manual del buen estilo en el tema de la adaptación y yo considero que a la larga siempre el adaptado va a salir ganando… incluso si sale mal, porque si sale mal van a decir ‘es mejor el cuento’. Por lo tanto, partimos con un ‘haz lo que querái’”.
Y sobre su enfrentamiento con el cuento, Martínez confiesa: “No hubo casi ningún problema. Primero, porque me gustó el texto, me sentí identificado con el personaje, me gustaban los diálogos, uno echa de menos los buenos diálogos en el cómic, me gustaba el ambiente, el clima del cuento, cómo terminaba. De hecho, yo lo hubiera adaptado tal cual”.
Martínez trabajó en el cuento original destacando diálogos y texto premunido de un marcador amarillo. Eso era lo que en principio quedaría instalado en los cuadros y globos de las viñetas que acompañarían los dibujos. Sin embargo, en el proceso tampoco esos textos resultaron íntegramente incluidos. Ahí en parte tuvo que ver la tijera del escritor. Describiendo su labor de “tijereteo”, Fuguet cuenta: “Mi meta era que fuera lo menos narrado posible en cuanto a texto. Incluso en algunas ocasiones tajé texto. Había frases de 5 líneas que yo trataba que bajaran a una. Yo le decía a Gonzalo que, mientras menos texto mío, mejor. Lo ideal es que se hubiera adaptado casi con ninguna palabra, pero claro, eso no iba a ocurrir”.
¿La primera?
Sobre si esta es la primera novela gráfica chilena, Martínez encuentra que no tiene mucho sentido discutirlo. Bueno, previamente ya se conoce el caso de “Juan Buscamares” de Félix Vega, que, si bien se publicó en España como novela gráfica, acá tuvo un debut que no responde precisamente al formato. Otro ejemplo que se discute es el de la más reciente “Bilis Negra”, que fue una versión en estilo manga (con estética de dibujo japonés) de un cuento de Mario Markus realizada por Fyto Manga.
Dejando de lado esta discusión, Martínez prefiere destacar otra cosa: “Lo que sí yo encuentro notable es que una editorial como Alfaguara se haya decidido…” Fuguet lo interrumpe y dice “sí, se la están jugando. Eso ha sido un súper apoyo en el sentido de tomarlo más como literatura que como excentricidad”.
El tamaño de la publicación es como el de un libro común y corriente. Con ISBN y todo. Tan parecido a un libro normal que los creadores decidieron cambiar la portada original (que era una foto de carretera norteamericana con un letrero) por una en la que aparecen dibujos que muestran la naturaleza más específica de esta obra. Fuguet cuenta: “Era como pasar gato por liebre al público. Con la anterior tapa podía parecer más un libro convencional… la idea era decir ‘no, no nos da vergüenza hacer novela gráfica’ y no tenemos que esconder la viñeta”.
Tan entusiasmado quedó el escritor con esta experiencia que confidencia: “Ahora me encantaría hacer algo directamente al formato. No una adaptación de algo ya escrito. La idea sería pensar qué historia estoy, entre comillas, ‘dispuesto a perder’, en el sentido de superar el trauma… ese de que en el mundo literario lo más importante es entregarle todo al libro… que el libro es como el río en el que uno debiera depositar todas sus ofrendas… con eso uno creció, era lo que te enseñaban en los talleres. Tal como estaba esa idea de que leer era sólo leer en un sillón de cuero en una biblioteca y no en un McDonald’s. Entonces, lo primero es aceptar que se va a escribir algo que no va a ir a un cuento, ni tampoco va a parar en el cine… y poder decir tranquilamente ‘¿y qué?’”.
Fuguet y Martínez
“El Largo Camino de Road Story”
“Volvamos a la mesa en la que Fuguet afirma que “Cortos”, el volumen del que se extractó la historia es su “libro más visual”, mientras Alejandro Aliaga sentencia que “Fue el cuento que más gustó”- y agrega más adelante: “Esta historia pasa más en la cabeza y en el corazón de Simón, el protagonista y darle imágenes era todo un desafío” “Estamos a la espectativa”- arremete nerviosamente Fuguet, mientras Gonzalo, como es habitual en él, se apresura a dar el merecido crédito a su colega y amigo Demetrio Babul que hizo todos los grises de la historieta y “Le dio profundidad a las viñetas”. Todos hablamos tanto que sé que a la hora de transcribir la voy a pasar mal. Ahora mismo siento que me estoy perdiendo cosas importantes.
El motor ya ruge en la carretera cuando apreto rec en mi vieja grabadora de caset y aceleramos.”
Carlos Reyes G.
Un viaje físico y moral es el tour de force que Martínez y Fuguet proponen en su novela gráfica, partido en el cual, el cómic chileno dejó de jugar como amateur.
Por Francisco Ortega
En medio de los dimes y diretes provocados por el maletín literario, la escritora Marta Blanco opinó en Artes y Letras de El Mercurio que incluir historietas dentro del plan equivalía a inyectarle la peste negra. Blanco estiró sus juicios asegurando que el cómic era un reductor del lenguaje y que los monitos no eran más que algo ligero, intrascendente, que atentaba contra el propósito de hacer que los adolescentes y niños volvieran a leer. Pero mientras Blanco despotricaba contra los monos de tinta y papel, el dibujante Gonzalo Martínez revisaba las pruebas de Road Story, una novela gráfica inspirada en el relato del mismo nombre, incluido en el libro Cortos de Alberto Fuguet y le gustaba lo que veía.
Según se puede rastrear en la red, Road Story es un proyecto que atrae pasiones de todo tipo. Un buen porcentaje de la comunidad comiquera nacional apuntan al libro como la primera novela gráfica chilena, casi un salvavidas al 9º arte local. Otros sostienen que no hay que darle tantas glorias. La iniciativa es notable, pero definirla como la “primera novela gráfica” es pasarse por una buena parte casi medio siglo de tradición historietística, ignorando el trabajo de gente como Máximo Carvajal, Félix Vega, Themo Lobos, Mario Igor y algunos más nuevos, como Félix Vega, Jorge “Zombie” David y Fyto Manga. Lo interesante de esta geometría es que cada ángulo tiene un poco de razón: Road Story tal vez no sea la primera novela gráfica chilena como tal, pero si es la que inaugura un nuevo camino en el desarrollo local de esta forma narrativa, por decirle de alguna forma, el cómic ascendió a primera división. Es probable que sin el nombre de Alberto Fuguet de por medio, Road Story nunca hubiese visto la luz, pero eso no es condenable, todo lo contrario, es oportuno.
El propio Martínez agrega más caldo a la sopa, “hay gente que plantea que Road Story ni siquiera es una novela gráfica sino una adaptación gráfica. Respetable, pero podríamos perdernos en discusiones bizantinas al respecto. Personalmente creo que la discusión nos aleja de lo realmente importante, que es que una editorial importante se arriesgo con esta forma narrativa y eso es tremendo para todos los que llevamos años en esto del cómic”. Fuguet añade: “Más que preocuparse si es la primera lo que verdaderamente debería preocuparnos es que no se trate de la última”.
En el camino
Road Story es la historia de Simón, un chileno que ha escapado de todo. Familia, relaciones estables, trabajo. Ha traicionado, estafado, jodido, todo lo que uno piensa puede hacerse. Por eso está solo, porque eligió estarlo. Y nada mejor que buscar la soledad en un lugar en medio de la nada, donde no hay pertenencia ni lugar de arraigo. Simón cabalga sobre un sedán viejo por las carreteras del sur de Estados Unidos, cruzando el desierto y deteniéndose en pueblos fantasmas donde espera exorcisar los suyos propios. Y ese es el cuento, no hay más, no tiene que haber más. La excusa narrativa la dio Fuguet, el recorrido en imágenes, Martínez, apoyado en las eficientes tintas de Demetrio Babel. El tono blanco y negro de la historia, se replica en el estilo desarrollado, la opción no fue impuesta por un límite de recursos, fue una cuestión estética. Road Story es un cómic, una novela o un store borrad para una película independiente, el lector escoge con qué quedarse.
Aporta Martínez, “durante el año en que me dediqué a Road Story me preocupé por contar una historia. Por adaptar un cuento que me gustaba mucho, de un autor cuya obra admiro, al lenguaje del cómic o historieta o tebeo o como quieras llamarle. Me preocupé por darle vida a sus personajes, por hacer que el lector se identifique con ellos, que entienda y se emocione con su vida interior. En resumen, por “narrar”. Soy un narrador y me encanta mi pega, espero haberla hecho bien, soy responsable de ello. Eso es lo importante en una obra artística”. “Concuerdo con Gonzalo: lo importante es narrar y aquí se narro y, ojalá, podamos también emocionar, que es de lo que se trata a fin de cuentas”, cierra Fuguet.
Extraños en el paraíso
Y volviendo al inicio, los juicios de Marta Blanco contra el cómic no son más que una muestra del mayor oponente que ha tenido este arte para lograr un lugar digno dentro de las diversas manifestaciones narrativas: el prejuicio de escritores, académicos, cineastas e incluso de sus propios cultores. Todos se han encargado de reducirlo a un relleno de diarios y material desechable para escapistas. Pero como siempre hay luz al final del túnel, mucho de eso ha venido cambiando. Europa, sobre todo Francia, hace harto rato que puso al cómic de igual a igual con la llamada literatura seria.
En el 2005, la revista de libros del The New York Times puso los puntos sobre las “íes”, primero al incluir un cómic de superhéroes (Watchmen) en el canon de las mejores novelas de las últimas tres décadas y luego al mencionar que los críticos literarios del semanario estaba recibiendo mejores historietas que novelas. Otro golpe a la cátedra, The NewYorker disparó a la novela gráfica Jimmy Corrigan, el Chico más llisto del mundo de Chris Ware a la altura de Ulises de Joyce, “en lo que respeta a propuesta narrativa y fórmula estética, Ware y Joyce son lo mismo”, se atrevieron a decir.
Y mientras eso pasaba el top 10 de la lista de best sellers del ya mencionado The New York Times incluía por primera vez en sus primeros cinco puestos a un “libro de monitos”, Sandman; las Noches Eternas del prolífico Neil Gaiman. No es de extrañar que autores como Edmundo Paz Soldán y Rodrigo Fresán, sostengan que El Eternauta, es una pieza de literatura latinoamericana tan o más importante que 100 años de Soledad.
Y desde entonces, mucha agua ha corrido bajo el puente. Aguas turbulentas, como Road Story, pero con harta más carne y condimento que la reducida visión de Marta Blanco. Puede sonar fuerte, pero sin faltar al respeto a la escritora, pararse el 2007 y decir que una historieta reduce el idioma y son solo monos, es pecar de la más penosa de las ignorancias, esa que se niega a mirar más allá del muro. Fuguet lo insiste, “ojala ocurra lo que se llama el cruce de mundos. Seria ideal que un lector-lector, un lector de libros, o un lector que me lee, pueda ingresar al mundo de las historietas y las novelas graficas vía Road Story.
Y, por cierto, al revés, que alguien que consume y devora habitualmente historietas, le de una oportunidad a los libros, ya sea cuentos o relatos. No se si eso pasara pero eso seria ideal y algo digno de celebrar. Si uno lo piensa, el Portal Lyon está a un cuadra del Drugstore, donde están las librerías mas importantes de la ciudad”.
Nota de Jean Francoise Foguel para El Boomeran(g)
“Estoy en Chile. En todas las mesas de todas las librerías de Santiago (Ulises, Feria Chilena del Libro, Antártica, etc.) el libro más visible es Road Story. Autor: Alberto Fuguet, aunque la portada dice también, con gran honestidad: “una novela gráfica de Gonzalo Martínez”.”
Se lee de un tirón. Las 127 páginas me costaron 38 minutos, aunque guardaba un ojo neutral para ver como David Nalbandian machacaba a Rafael Nadal en la final del Open de Tenis de Paris-Bercy. Así se debe leer Road Story: en un hotel, en la luz de un televisor que no importa, con la sensación de encontrarse fuera de su mundo. Road Story cuenta cómo se vive en un lugar del sur de los EE. UU. elegido por no tener historia ni vínculos con el pasado del héroe.
Fuguet hizo a su manera, que me parece digna, la promoción de este libro en su blog y Alfaguara llegó a producir un vídeo con el mismo propósito. Pero no creo que remataron el tema. Unos apuntes:
1. Fuguet es un artista en la frontera de los géneros. Al leer Cortos, un libro construido con una serie de fragmentos de ficción, me pregunté por qué se hace literatura con lo que está designado para el cine. La portada blanca, parecida a la pantalla del cine, ayudaba a entender la equivocación entre escrito y audiovisual. Ahora, al leer una nueva versión, gráfica, de un cuento que descubrí en Cortos vuelve la pregunta: ¿Por qué hacer una novela gráfica cuando se tiene el pictures book de una película de Wim Wenders (como Alice in den Städten –Alicia en las ciudades) o de Bagdad Café?
2. En este caso, la novela gráfica empieza con un texto continuo, una introducción de Fuguet que hace todo por decir que no es una novela gráfica sino una adaptación dentro de algo que sería literatura escrita o cine. El autor aparece despistado entre los géneros, lo que me parece bien: la historia es la de un hombre que ha perdido el camino hacia sí mismo.
3. Fuguet explica en su introducción que Road Story “fue locacionado, con fotos propias y fotos googleadas”. Más allá de las dos palabras que ignoran muchos diccionarios es una manera de decir: se hizo un trabajo de construcción de la realidad, como en el cine. El Congress Hotel de Tucson, Arizona, sale como ganador (a pesar del error: a veces es Congress Hotel, a veces es Hotel Congress) en este trabajo que supone la producción de bocetos (como la imagen que viene con este post grabada en el blog de Fuguet).
4. Existe el pueblo llamado “Truth or consequence” (Verdad o consecuencia, lo que hace decir: la mentira se paga caro) que aparece en el libro. Es una locura llamarse así pero fue la decisión libre de una población blanca y no latina de Nuevo México.
5. No sé quién es el mejor Fuguet: el novelista, el guionista, el cuentista pero me gusta cómo los tres corren riesgos.
6. El héroe plantea muchas preguntas y nunca tiene la respuesta. Se siente que viene de Chile (poco humor, talento para ser “fome”). Me molesta no conocer la respuesta a una de sus preguntas: ¿Por qué en Chile cuando a alguien le va mal, se dice que le fue como el ajo? “
La novela gráfica de Fuguet y Gonzalo Martínez
“Siguen los años y esta historia termina o desemboca en Road Story: la novela gráfica. Libro que el dibujante Gonzalo Martínez creó en base al cuento de Alberto Fuguet. La misma historia del chileno perdido y errante, pero ahora en viñetas que muestran carreteras áridas y personajes extraños. “Los dibujos de Gonzalo Martínez son tan austeros como impactantes: un ventilador en el techo nos dice todo de la soledad de Simón…”, apunta el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán en la contraportada.”
Antonio Díaz
Promo video for the graphic novel, Road Story.
La siguiente es una entrevista hecha por Javier Rojahelis para Artes y Letras de El Mercurio de Santiago de Chile aparecida el Domingo 14 de octubre de 2007.
NOVENO ARTE.
Estreno de novela gráfica:
Alberto Fuguet, ahora en VERSIÓN CÓMIC
Primero en el cuento y la novela, después en el cine. Ahora Fuguet se toma otro formato, el de la novela gráfica. En la próxima Feria del Libro de Santiago se lanzará “Road Story”, la versión en viñetas que Gonzalo Martínez dibujó a partir de un cuento del director-escritor.
por Javier Rojahelis
Un sujeto de 35 años, recientemente separado, deambula por las carreteras norteamericanas luego de haber abortado la misión de trabajo que lo llevó a la tierra del Tío Sam. Esta es, en líneas generales, la trama de “Road Story” (título que juega con el término de road movie y con “On the road”, la novela de Kerouac), un extenso cuento que Alberto Fuguet incluyó en su libro “Cortos” y que ahora se ha convertido en novela gráfica de la mano del dibujante Gonzalo Martínez.
En el inicio de “Cortos” el propio Fuguet instaló la siguiente cita del director Eric Rohmer: “¿Por qué filmar una historia cuando se puede escribir? ¿Por qué escribirla, cuando se va a filmarla?”. A lo que ahora se podría agregar: “¿Por qué filmarla si se puede convertir en novela gráfica?”.
Y es que el proceso de trabajo entre el escritor y el dibujante se convirtió un poco en eso, en una labor a medio camino entre la literatura y el cine. Estuvo todo el tema de la adaptación, de traducir el texto en imágenes y de elegir secuencias y planos que en vez de quedar impresos en fotogramas ahora quedarían fijados en viñetas. “Esto fue muy parecido a una película donde Gonzalo claramente era el director”, cuenta Fuguet.
Una adaptación sin tanto drama
Todo partió hace poco más de un año cuando Alejandro Aliaga (de editorial Alfaguara) y Francisco Ortega (autor de “El número Kaifman”) le propusieron a Fuguet hacer la adaptación de uno de sus relatos (específicamente “Road Story”) al formato de novela gráfica. Un género para entonces inexplorado y desconocido para Fuguet quien, de hecho, a partir de ese momento comenzó a revisar para interiorizarse. “Empecé a leer primero las fuentes originales de dos películas que me habían gustado. Una fue la graphic novel ‘Ghost World’, de Daniel Clowes, y la otra, ‘Road to perdition’”. Lo siguiente fue encontrar al dibujante responsable de convertir el relato de Fuguet en viñetas. Labor que recayó finalmente en el chileno Gonzalo Martínez, quien actualmente realiza para el mercado estadounidense la serie en cómic “Super Teen Topia” y que antes hizo una miniserie para Avatar Press (editorial de novelas gráficas como “V de venganza” de Alan Moore y “Sin city” de Frank Miller) llamada “Holed up”.
Para Gonzalo Martínez, ciertamente era la oportunidad de asumir un desafío del que ya había notables ejemplos, como la adaptación que hizo el dibujante Paul Mazzucchelli de la novela “Ciudad de cristal”, de Paul Auster, obra que Martínez elogia por los abundantes recursos del cómic que utiliza para reflejar la enajenación mental del protagonista. Sin embargo, en el caso de “Road Story”, el proceso no fue tan complicado, como el recién citado, en términos de traducir el lenguaje narrativo al dibujo. “Aquí no había ningún enajenado”, explica Martínez y prosigue: “Por ejemplo, los grises del dibujo estuvieron a cargo de Demetrio Babul, quien vendría a ser como el director de fotografía de esta película… a él le repetía que tuviera ojo, ya que esto no debía tener una iluminación tan dramática. Por eso no usé recursos dramáticos. Bueno, Edmundo Paz Soldán (que aparece en el libro comentándolo) destacó que era austero en el uso del lenguaje. Y eso es así porque en esta historia el tipo no está enajenado mentalmente. Sí está dañado en el corazón… pero se le pasa”.
Menos palabras y más trazos
Sobre el tema de la adaptación, Fuguet no tenía mayores recelos sobre la mirada que podía darle Martínez a su texto, y de hecho tampoco se acordaba mucho del cuento, el que tampoco releyó en este proceso, salvo lo que tuvo que leer a partir de las páginas dibujadas que le iba enviando periódicamente el propio Martínez. Ausencia de suspicacia que el escritor justifica del siguiente modo: “Existe una suerte de manual del buen estilo en el tema de la adaptación y yo considero que a la larga siempre el adaptado va a salir ganando… incluso si sale mal, porque si sale mal van a decir ‘es mejor el cuento’. Por lo tanto, partimos con un ‘haz lo que querái’”.
Y sobre su enfrentamiento con el cuento, Martínez confiesa: “No hubo casi ningún problema. Primero, porque me gustó el texto, me sentí identificado con el personaje, me gustaban los diálogos, uno echa de menos los buenos diálogos en el cómic, me gustaba el ambiente, el clima del cuento, cómo terminaba. De hecho, yo lo hubiera adaptado tal cual”.
Martínez trabajó en el cuento original destacando diálogos y texto premunido de un marcador amarillo. Eso era lo que en principio quedaría instalado en los cuadros y globos de las viñetas que acompañarían los dibujos. Sin embargo, en el proceso tampoco esos textos resultaron íntegramente incluidos. Ahí en parte tuvo que ver la tijera del escritor. Describiendo su labor de “tijereteo”, Fuguet cuenta: “Mi meta era que fuera lo menos narrado posible en cuanto a texto. Incluso en algunas ocasiones tajé texto. Había frases de 5 líneas que yo trataba que bajaran a una. Yo le decía a Gonzalo que, mientras menos texto mío, mejor. Lo ideal es que se hubiera adaptado casi con ninguna palabra, pero claro, eso no iba a ocurrir”.
¿La primera?
Sobre si esta es la primera novela gráfica chilena, Martínez encuentra que no tiene mucho sentido discutirlo. Bueno, previamente ya se conoce el caso de “Juan Buscamares” de Félix Vega, que, si bien se publicó en España como novela gráfica, acá tuvo un debut que no responde precisamente al formato. Otro ejemplo que se discute es el de la más reciente “Bilis Negra”, que fue una versión en estilo manga (con estética de dibujo japonés) de un cuento de Mario Markus realizada por Fyto Manga.
Dejando de lado esta discusión, Martínez prefiere destacar otra cosa: “Lo que sí yo encuentro notable es que una editorial como Alfaguara se haya decidido…” Fuguet lo interrumpe y dice “sí, se la están jugando. Eso ha sido un súper apoyo en el sentido de tomarlo más como literatura que como excentricidad”.
El tamaño de la publicación es como el de un libro común y corriente. Con ISBN y todo. Tan parecido a un libro normal que los creadores decidieron cambiar la portada original (que era una foto de carretera norteamericana con un letrero) por una en la que aparecen dibujos que muestran la naturaleza más específica de esta obra. Fuguet cuenta: “Era como pasar gato por liebre al público. Con la anterior tapa podía parecer más un libro convencional… la idea era decir ‘no, no nos da vergüenza hacer novela gráfica’ y no tenemos que esconder la viñeta”.
Tan entusiasmado quedó el escritor con esta experiencia que confidencia: “Ahora me encantaría hacer algo directamente al formato. No una adaptación de algo ya escrito. La idea sería pensar qué historia estoy, entre comillas, ‘dispuesto a perder’, en el sentido de superar el trauma… ese de que en el mundo literario lo más importante es entregarle todo al libro… que el libro es como el río en el que uno debiera depositar todas sus ofrendas… con eso uno creció, era lo que te enseñaban en los talleres. Tal como estaba esa idea de que leer era sólo leer en un sillón de cuero en una biblioteca y no en un McDonald’s. Entonces, lo primero es aceptar que se va a escribir algo que no va a ir a un cuento, ni tampoco va a parar en el cine… y poder decir tranquilamente ‘¿y qué?’”.